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Lipton y el origen del Mundial de fútbol

Bs 02x02 · 16min. · 03/10/16

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Thomas Lipton nació en el seno de una familia de clase media escocesa que tenía cinco hijos.

Pese a ser el más pequeño fue el único que sobrevivió a la infancia, por lo tanto la historia de esta marca comienza en un escenario algo gris.

Tras la hambruna de la patata de 1845 sus padres tuvieron que trasladarse a la ciudad de Glasgow para no morirse –literalmente– de hambre. Y en esta misma ciudad nació Thomas, el 10 de mayo de 1850.

A comienzos de 1860 sus padres regentaban una pequeña tienda de ultramarinos, pero llegaban bastante justos a final de mes. El único recurso que les quedaba era que el joven Thomas dejara la escuela y se pusiese a trabajar como chico de los recados en una imprenta.

Sir Thomas Lipton, fundador de Lipton Tea, fue portada de la revista Time

Sir Thomas Lipton, fundador de Lipton Tea, fue portada de la revista Time

Aquel trabajo no le convencía mucho, la verdad. En aquella época los jovencitos como él alucinaban con las historias que contaban los marineros que viajaban a Estados Unidos –algo muy parecido a lo que vimos con la marca de Samuel Colt. Y a él le sucedía lo mismo. Ni corto ni perezoso se alistó como grumete en un barco que viajaba de Glasgow a Belfast. Durante un tiempo se dedicó a ahorrar para poder “cruzar el charco» en busca de sus propias aventuras… y vaya si las tuvo.

Se pateó los Estados Unidos en busca de trabajo; trabajó en una plantación de tabaco en Virginia, estuvo como contable en otra plantación –esta vez de arroz y en Carolina del Sur–, vendió a puerta fría en Nueva Orleans, “curró” como peón en Nueva Jersey y por último fue ayudante en una pequeña tienda de alimentación en Nueva York. Vamos que se curtió a base de trabajo.

En Nueva York le iban muy bien las cosas, estaba aprendiendo técnicas comerciales muy interesantes y sobre todo descubrió el arte de la publicidad. Pero su aventura duró pocos años. En 1870 tuvo que volver a Glasgow porque sus padres necesitaban ayuda en la tienda de ultramarinos.

Lipton introdujo en Gran Bretaña la organización de productos por lineales

Lipton introdujo en Gran Bretaña la organización de productos por lineales

El tiempo que había pasado en Norteamérica no fue en balde, le sirvió como experiencia para ver cómo funcionaban diferentes negocios –varios de ellos del sector de la alimentación–. Y de esta forma empleó los conocimientos adquiridos en reflotar el negocio familiar.

Una de las primeras cosas que hizo al ponerse al frente de la tienda de sus padres fue apilar las mercancías como hacían los estadounidenses, es decir, en lugar de organizarlas buscando la comodidad del vendedor, buscó una disposición que captase la atención de los clientes y facilitase la localización del género.

Al mismo tiempo siguió haciendo cosas que le funcionaban a sus padres. Sabía que los intermediarios solo encarecían el precio final del producto, e igual que hacía su madre, se los saltó comprando directamente las materias primas a los agricultores y ganaderos irlandeses.

Sir Thomas Lipton promocionó sus tiendas con desfiles de animales y tiras cómicas en prensa

Sir Thomas Lipton promocionó sus tiendas con desfiles de animales y tiras cómicas en prensa

Otra de sus genialidades fue contratar al ilustrador del periódico local para promocionar su tienda. Thomas quería que su marca cayera bien a la gente y las tiras cómicas cumplían ese objetivo con creces. Por eso le pidió a Willie Lockhart que diseñara carteles semanales para sus tiendas.

Entre los carteles que se conservan hay uno que muestra claramente qué entendía Lipton por “caer bien a la gente”. En él podemos ver un diálogo entre un escocés y un irlandés.
El irlandés lleva al hombro un cerdo chillando, y el escocés le pregunta por qué llora su cerdo, a lo que el irlandés responde que llora de pena porque se ha quedado huérfano y por eso lo lleva a Lipton.

Pero la cosa no acabó ahí. Thomas ideó una de las primeras acciones de street marketing documentadas. Aprovechando que la ciudad estaba empapelada con aquel cartel, compró unos cerdos en el mercado y les ató en la cola unas cintas en las que ponía: “huérfanos de Lipton” y los paseó hasta su tienda bajo una pancarta que rezaba lo mismo. Para culminar ésta gesta publicitaria, cada día paseó los cerdos por diferentes calles hasta llegar a su tienda, para captar la atención de más gente.

Evolución del logotipo de Lipton

Evolución del logotipo de Lipton

Con apenas 21 añitos abrió su primera tienda en el casco industrial de Glasgow, en el 101 de Stobcross Street. Hay varias biografías que coinciden en que no fue una tarea fácil, de hecho ponen de manifiesto que trabajaba jornadas de hasta 18 horas. Tal era su compromiso con el negocio que llegó a tener un catre debajo del mostrador, debido a que también abría la tienda por las noches.

Thomas y su padre discutieron mucho por culpa del negocio. El padre era un hombre muy tradicional y las acciones de marketing que llevaba a cabo su hijo le parecían cuanto menos ridículas. Pero con los resultados encima de la mesa, el padre tuvo que darle la razón al hijo. En poco tiempo habían abierto tiendas en Dundee, Edimburgo, Leeds y Paisley, y sus tácticas de fidelización empezaban a ser famosas. Con cada apertura realizaban sorteos y daban premios a los primeros clientes, que entregaba el mismo Thomas… por lo tanto, la gente ya sabía quién era.

Thomas Lipton contrató un elefante para transportar el queso más grande del mundo (1881)

Thomas Lipton contrató un elefante para transportar el queso más grande del mundo (1881)

Pero –sin lugar a dudas– la acción más memorable fue en 1881, cuando anunció en la prensa que iba a importar de Nueva York el queso más grande del mundo. Durante 6 días, 200 lecheras ordeñaron 800 vacas. Cuando el queso llegó a la ciudad de Nottingham, Thomas contrató un elefante del circo para que lo transportase. La gente abarrotaba las calles por las que iba a pasar aquel queso gigante camino de su tienda y cuando lo puso a la venta… lo vendió todo en menos de dos horas.

En una entrevista le preguntaron por la clave de su éxito y respondió que siempre trabajaba y se esforzaba como si fuera a abrir una tienda nueva a la semana. Y no le fue nada mal con esta estrategia porque llegó a tener un imperio de 300 tiendas de comestibles.

A finales de la década de 1880 era propietario de un negocio boyante y pudo dedicarse a otros menesteres como la filantropía y el mecenazgo deportivo, aunque siempre lo hizo desde un punto de vista empresarial. En este sentido fue un adelantado a su tiempo ya que supo ver como nadie el potencial de la marca y sus intangibles. Más adelante veremos que Lipton unió su marca –con maestría– a ciertos deportes como hace Redbull hoy en día.

Pero Lipton Tea es una marca mundialmente conocida, no precisamente por vender quesos gigantes. Entonces… ¿cual es la vinculación de Lipton con las bebidas de Té?. Pues resumiendo mucho, podemos decir que por una cabezonada de Thomas.

Uno de los primeros anuncios en prensa de Lipton Tea (1892)

Uno de los primeros anuncios en prensa de Lipton Tea (1892)

Hacía tiempo que estaba indignado porque la gente obrera no podía comprar los tés que vendía en sus tiendas por lo caros que eran. El comercio de té funcionaba como el de los tulipanes en Holanda, es decir, era un business especulativo que oscilaba sus precios debido a la acción de agentes y corredores que ejercían de intermediarios desde que se recogía en las plantaciones. Cansado de esta situación se propuso democratizar su consumo y fijó el target de su negocio en un mercado sin explotar: la clase media.

Para llevar a cabo sus planes volvió a emplear la vieja formula de su madre. Se saltó a todos esos especuladores y fue directamente a Sri Lanka para visitar algunas plantaciones de café. Por aquel entonces en té venía sobre todo de China, pero si lo plantaba en un país más cercano ahorraría mucho dinero en trasporte.

Ya sobre el terreno conoció que las plantaciones costaban la mitad de lo que estaba dispuesto a pagar y en poco tiempo adquirió cinco de ellas. De esta forma controlaba todo el proceso de fabricación, su comercialización y –sobre todo– el precio. Esto a su vez hizo aumentar el consumo, que junto con la desaparición de esos intermediarios y la distribución en paralelo en canales mayoristas, le granjearon cuantiosos beneficios. Sin duda fue toda una revolución que Lipton se encargó de vender con el siguiente claim: “Directamente de los campos de té a la tetera”.

Bolsita de té modelo Flo-thru patentado por Lipton Tea en 1952

Bolsita de té modelo Flo-thru patentado por Lipton Tea en 1952

En Londres le decían los especialistas en té que estaba loco y que aquello iba a ser un fracaso. Lipton les necesitaba para elaborar un té de gran calidad y les pagó el doble para que aceptaran trabajar con él. En este sentido hay que decir que la apuesta de Lipton por la innovación y el desarrollo fue encomiable, ya que contar con buenos profesionales era vital. Por poner un ejemplo, uno de sus tés más famosos se obtiene de la mezcla de más de 30 tés diferentes, procedentes de 7 países… y esa mezcla –evidentemente– no la hace cualquiera.

La sociedad británica consumía té desde el siglo XVII. Originalmente lo preparaban depositando las hojas directamente en la tetera. Con el tiempo usaron una bolita metálica perforada para meterlas y la introducían y sacaban de la taza con una cadenita. Pero a comienzos del siglo XX un comerciante de té llamado Thomas Sullivan inventó sin querer la primera bolsita de té, en EEUU.

A Sullivan se le ocurrió enviar muestras de té a sus clientes en bolsitas de seda. Y he aquí la serendipia… muchos pensaron que aquello era un ingenio que –por comodidad– debía emplearse igual que los infusores metálicos, así que lo introdujeron directamente en el agua caliente, en lugar de vaciar el té de la bolsita.

Las bolsitas se fueron mejorando hasta el punto de ser una de las industrias de mayor empuje dentro del sector del packaging. Y por supuesto la compañía de Lipton tenía que estar ahí. En 1952 patentaron la Flo-thru, una nueva bolsa de papel con cuatro lados y una doble cámara que permitía un mayor contacto con el agua y más espacio para que el té se expandiese.

Plantilla del West Auckland Town FC tras ganar su segunda T. Lipton Trophy (1910)

Plantilla del West Auckland Town FC tras ganar su segunda Thomas Lipton Trophy (1910)

Pero por desgracia Thomas Lipton no pudo disfrutar de este invento ya que falleció en 1931. En cualquier caso dejó tras de si una vida apasionante: Se codeó con la realeza inglesa, le hicieron Sir, fue portada de la revista Times, organizó trofeos y regatas de vela por medio mundo, comandó su yate durante la primera Guerra Mundial y lo convirtió en un buque hospital de la Cruz Roja, organizó cenas multitudinarias para los pobres de Londres. En fin… investigad todo lo que podáis sobre su vida porque es un auténtico guión de película.

Antes de terminar, tenemos que sacar a relucir una efeméride para los curiosos del branding, del marketing, de la historia y de los deportes… y es que Sir Thomas Lipton era un enamorado del fútbol. –Bueno; del fútbol, de las regatas, de las carreras, del cricket–… podemos decir que le gustaba el deporte en general y el fútbol en particular. Prueba de ello fue que, mucho antes que la FIFA inaugurase su famoso Mundial de fútbol, Lipton creó «la primera Copa del Mundo” de este deporte.

En 1909 el bueno de Lipton fue nombrado Caballero Comandante de la Gran Orden de la Corona de Italia. Y como agradecimiento al pueblo italiano presentó una copa –un trofeo– para que se la disputasen en una competición internacional de fútbol. La Asociación de Fútbol Inglesa impidió que se presentasen equipos de primera división y Lipton –con un par de narices– llevó a la competición un club de fútbol amateur formado por mineros del noreste británico: el West Auckland Town.

Para que os hagáis una idea, a este torneo se presentaron los mejores equipos de las ligas italiana, alemana y suiza, es decir… la Juventus de Turín, el Stuttgart y el Zurich. Bueno pues, en 1910, los mineros de Lipton no solo ganaron a estos equipazos, sino que ¡defendieron con éxito el título al año siguiente!. Y así, de esta forma tan romántica es como nació la Thomas Lipton Trophy, que a la postre es considerada la primera competición internacional de fútbol.

Branding rules!

Créditos

  • Intro: «Energetic Driving», GyMusic.
  • Incidental: «Origins», Jahzzar.
  • Cierre: «That positive feeling», Alumo.
  • Voz: Gonzalo Reimunde.

Fuentes

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