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Colt, una marca de leyenda con olor a pólvora

Bs 01x10 · 12min. · 23/05/16

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La historia de la Armería Colt está estrechamente relacionada con un invento que revolucionó la industria armamentística: el revólver.

Para conocer cómo funcionaban los revólveres tenemos que irnos hasta el siglo XVII y encontrarnos con las primeras pistolas.

La pistola era un arma auxiliar de la caballería, de hecho, el término “pistola” se refería a unos pequeños puñales que se llevaban escondidos entre la ropa. Por aquel entonces, los españoles habían inventado una versión reducida de su arma de fuego por excelencia, el arcabuz, y lo llamaron “pistolete”. Desde entonces empleamos la palabra “pistola” para referirnos a las armas de fuego cortas que se empuñan con una sola mano.

Pero centrémonos ahora en la vida de Samuel Colt. Sam nació en 1814 en Hartford, Connecticut, al Norte de la costa Este de los EEUU. Su padre era un campesino que se trasladó hasta allí con su familia para crear un negocio textil pero, a los seis años de nacer el pequeño Colt, enviudó por culpa de la tuberculosis y se tuvo que casar de segundas nupcias.

Samuel Colt (1814-1862)

Samuel Colt (1814-1862)

La verdad es que su familia no era muy estructurada que se diga. A la muerte de su madre hay que añadir que tenía tres hermanas de las cuales una murió al nacer, otra falleció de tuberculosis con 19 años y la última se suicidó. Pero es que también tenía tres hermanos, uno de los cuales mató a un acreedor y se terminó suicidando en la cárcel. Para colmo, su abuelo materno –que fue un oficial del ejército continental americano–, le dejó en herencia una pistola… lo que le faltaba al chaval.

Con este panorama familiar Samuel Colt se refugió en los libros de ciencias y en la enciclopedia científica, mostrando cierta obsesión por los tratados de química y los artículos sobre la pólvora. Tanto fue así que en 1829 no se le ocurrió otra cosa que celebrar el 4 de julio haciendo una pila galvánica casera para estallar una balsa con explosivos subacuáticos. La que preparó tuvo que ser de tremenda, porque su padre le envió inmediatamente a un internado. Allí, durante un año se dedicó a entretener a sus compañeros con juegos pirotécnicos hasta que –de nuevo el 4 de julio– el juego se le volvió a ir de las manos y provocó un incendio que terminó con su expulsión del centro.

De los tres hijos que le quedaban al padre de Colt, Sam era sin duda el que le traía por la calle de la amargura y no le quedó otra que tomar una decisión salomónica…  enrolarle en un bergantín para que aprendiera el oficio de marinero, y de paso quitárselo de encima durante el año que tardaría el Corvo en ir y volver de la India.

Sistema de trinquete - prototipo tallado a mano - tambor de 6 balas

Sistema de trinquete – prototipo tallado a mano – tambor de 6 balas

Durante su estancia en Calcuta, Sam vio un tipo de pistola bastante rudimentaria, parecida a lo que sería posteriormente el revólver, aunque era poco segura. En el trayecto de vuelta a EEUU, se fijó en el mecanismo del trinquete que elevaba el ancla del Corvo e impedía que cayese hasta el fondo del mar. Basándose en este sistema, talló un mecanismo para accionar el tambor de un revólver “pepperbox, que hizo de madera. La clave de este invento fue que el tambor giraba justo después de martillear una bala y así se podían hacer hasta 5 disparos consecutivos, sin necesidad de cargar el arma.

Podríamos decir que así nació la “pistola rotativa” o lo que es lo mismo, el revólver. Pero en realidad las armas de fuego cortas y semiautomáticas ya estaban inventadas desde 1819, cuando las comenzaron a utilizar las fuerzas armadas británicas de la India. Curiosamente nadie había patentado ese sistema y al joven Colt se le abrieron las puertas del cielo.

Patente de uno de los primeros sistemas de gatillo de Colt (1839)

Patente de uno de los primeros sistemas de gatillo de Colt (1839)

Samuel regresó a EEUU en 1832 y se puso a trabajar en la fábrica textil de su padre en Ware, Massachusetts. Éste, ante la insistencia de su hijo, le financió la fabricación de un rifle y una pistola que explotó en su primer y único disparo. Después de aquello el padre se negó a financiar más inventos de su hijo y Sam tuvo que buscar la forma de costearse nuevas ideas.

En la farmacia de la fábrica de su padre, aprendió a manipular el óxido nitroso –o lo que es lo mismo, el gas de la risa–, y ni corto ni perezoso se echó a la carretera para hacer reír a la gente y dar conferencias sobre las bondades de este gas a cambio de dinero.

Al poco tiempo se dio cuenta que el negocio ambulante no tenia mucho recorrido y se asoció con el escultor neoclásico Hiram Powers para crear un espectáculo en el que Colt iluminaba sus esculturas con fuegos artificiales.

Después de unos años, consiguió el dinero suficiente para crear un nuevo prototipo de revólver, y en 1835 le pidió consejo a un amigo de su padre que era comisionado de la Oficina de Patentes. Henry Leavitt le recomendó que perfeccionara su prototipo y que lo patentara primero en el extranjero y después en EEUU. Además, por si fuera poco, le prestó 300$. Colt se marchó ese mismo año a Inglaterra y Francia para patentar su «pistola giratoria” y en 1836, hizo lo mismo en EEUU.

Armería de Colt en Hartford, Connecticut (1855)

Armería de Colt en Hartford, Connecticut (1855)

Samuel tenía tan solo 22 años y acababa de abrir su primera planta de producción en Paterson, Nueva Jersey, motivo más que suficiente para bautizar a la compañía con el nombre de Paterson Arms Manufacturing Company y –como no–, la primera pistola que produjo se llamó Colt Paterson. Con ella consiguió una mayor facilidad de carga, menos peso, gran rapidez en la sucesión de descargas y una mayor firmeza de la mano gracias a la ubicación del cilindro. Toda una revolución.

La trayectoria de la compañía era positiva pero las ventas eran lentas debido a que la fabricación era manual. Esto encarecía los precios y no obtuvo la financiación necesaria para automatizar la compañía, por lo que quebraron en 1842. Gracias a que registró el revólver a título personal y no al de la empresa, mantuvo los derechos de la patente.

Ante esta situación no se amilanó y retomó viejas ideas como crear minas submarinas, perfeccionar el revólver con nuevas patentes e incluso trabajar con Samuel Morse en la invención del telégrafo. Digamos que era, lo que viene siendo, un culo inquieto.

Pese a que tenía un buen discurso comercial y un gran don de gentes, se le había resistido un contrato con el Gobierno. La causa era una ley que impedía la asignación de fondos para la compra de armas experimentales o extranjeras. Colt empleó mucho esfuerzo en que cambiaran esa ley y se convirtió en uno de los primeros lobbistas de la industria armamentística.

En 1847, los Rangers de Texas encargaron a Colt 1.000 revólveres

En 1847, los Rangers de Texas encargaron a Colt 1.000 revólveres

Pero en 1845 le cambió la suerte. El Capitán Samuel Walker de los Rangers de Texas había adquirido algunos revólveres producidos por Colt con unos resultados espectaculares. 15 de sus hombres habían derrotado a más de 70 Comanches en Texas. El Capitán le propuso varias mejoras en el revólver, entre ellas que el tambor tuviera espacio para 6 balas. En 1847, tras el nuevo diseño, adquirió 1.000 unidades que usaría en la guerra contra México. Y así nació el Colt Walker.

Con las ventas que le granjeó este arma, fundó la fábrica Colt’s Patent Firearms Manufacturing Company, en Hartford, su ciudad natal. Mientras tanto, el Capitán Walker hacía estragos en la guerra de México, ya que con 30 Colts fue capaz de mantener a raya a 500 mexicanos. La fama de Colt corrió como la pólvora –nunca mejor dicho–, los revólveres Colt eran una herramienta clave en la expansión hacia el oeste; y un año más tarde, en 1848, las ventas se “dispararon” y consiguió por fin firmar un contrato con el gobierno de los EEUU.

En 1851, Sam se convirtió en el primer fabricante estadounidense en abrir una planta en Inglaterra, consolidando su reputación en el mercado internacional. En esta fase fue primordial su manejo del marketing, ya que organizó actos públicos para regalar ediciones exclusivas de sus armas a jefes de Estado como el zar Nicolás I de Rusia o el rey Federico VII de Dinamarca. No es de extrañar que se convirtiera en uno de los diez empresarios más ricos de EEUU.

E la actualidad, uno de sus modelos más reconocidos es el Black Colt M4

En la actualidad, uno de sus modelos más reconocidos es el Black Colt M4

Nos vamos acercando a la Guerra Civil Americana y Colt seguía suministrando armas a los estados del sur. Una vez declarada la guerra en 1862, sólo fabricó armas para las fuerzas de la Unión. Pero poco le duró la alegría. En ese mismo año fallece con 47 años a causa de la gota, dejando atrás una fábrica con más de mil empleados y unas ganancias anuales de más de 250.000 de dólares de la época.

Samuel Colt nunca reclamó la invención del revólver porque era consciente de que su gran contribución a la industria fue el uso de partes intercambiables y la fabricación en serie, aportación muy parecida a la que vimos en el podcast de la marca Gillette.

El imperio lo heredó su esposa Elizabeth Hart Jarvis, quien mantuvo con destreza el rumbo de la compañía. Con ella al frente se construyeron las ametralladoras del Dr. RJ Gatling y las míticas Colt 45 que usaron Buffalo Bill, el general Patton o el mismísimo presidente de los EEUU Theodore Roosevelt.

Antes de terminar estamos obligados a reivindicar el legado de Colt, sobre todo porque perdura hasta nuestros días. Ha estado presente en la mayoría de las guerras acontecidas hasta 2002. Ese año la compañía se dividió en dos: Colt Defense, que continuó fabricando para militares y mercados de seguridad privada; y Colt’s Manufacturing Company, que se centró en el mercado civil.

John Travolta usaba la Colt M1911 en la película Pulp Fiction

John Travolta usaba la Colt M1911 en la película Pulp Fiction

En el fondo se trata de una marca que ha ido creciendo con la sociedad americana y esto se hace evidente en el cine. John Wayne solía salir en sus películas del oeste con un Colt Peacemaker, mientras que John Travolta empuñaba un Colt M1911 en el taquillazo de Tarantino: Pulp Fiction. Precisamente ésta fue la pistola estándar del ejército de Estados Unidos desde 1911 hasta 1985 y se usó tanto en las dos guerras mundiales como en la Guerra de Vietnam. Por eso no sorprende que en el western de 2016 “Los odiosos ocho”, Tarantino haya usado varios modelos de Colt.

El naming de Colt ha alcanzado tal reconocimiento en EEUU, que es asociado como un genérico igual que sucede con Kellogg’s o Aspirina. La marca es tan conocida que muchos norteamericanos llaman Colt a cualquier tipo de revólver, y es que su fama ha calado en la sociedad americana hasta el punto de popularizarse la siguiente frase: ”Dios creó a los hombres; y Samuel Colt los hizo a todos iguales».

Branding rules!

Créditos

  • Intro: «Energetic Driving», GyMusic.
  • Incidental: «Toi dedans instrumental version», Löhstana David.
  • Cierre: «That positive feeling», Alumo.
  • Voz: Óscar Díaz, @OscarDiazES.

Fuentes

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