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Podcast / Maersk y el origen del transporte marítimo

¡Hola brander! ¿Sabes qué tienen en común los vikingos y una estrella de 7 puntas, con el barco a vapor? Pues ves subiendo a bordo porque te voy a contar la Historia de la marca Maersk y el origen del transporte marítimo.

Hoy quiero hablarte de una marca que controla (literalmente) la mayor parte del comercio mundial. Esta multinacional es Maersk, el gigante del transporte marítimo internacional. Y lo de gigante te lo digo no solo porque es un referente mundial, también porque tienen una flota de buques con capacidad para más de 19.000 contenedores.

Las primeras referencias documentadas de transporte marítimo fueron alrededor del año 3500 a.C., y gracias a eso, se pudieron mover mercancías y personas de costa a costa. Prueba de ello es que los fenicios, crearon una red de colonias y centros comerciales por todo el Mediterráneo. De hecho en el siglo IX a. C., los fenicios ya eran una de las mayores potencias comerciales del mundo antiguo. Posteriormente, los vikingos fueron unos cracks haciendo barcos que podían navegar por ríos y mares. No te cuento ya cuando Cristóbal Colón llegó a América, o cuando Juan Sebastián Elcano dio la vuelta al mundo.

Los fenicios crearon una red de colonias por todo el Mediterráneo y eran una de las mayores potencias comerciales del mundo antiguo.

Peter Maersk Moller era un joven danés nacido en un pueblecito costero de la isla de Romø, en 1836. Peter provenía de una larga estirpe de marineros vikingos, y fue al mar por primera vez como grumete en 1850. Después de aprobar el examen para ser contramaestre y ganar     experiencia tanto en el mar como en tierra, se convirtió en armador de un tal Jeppesen en la ciudad de Dragør, al sur de Copenhague. Allí, Peter se casó con la hija de su jefe, Anna, y la pareja tuvo la friolera de diez hijos.

Un día de 1883, su barco Valkiria naufragó frente a la costa de Escocia. De repente se quedó sin ingresos para alimentar a su prole, y esta necesidad le llevó a la convicción de que los barcos de vapor serían el futuro. Juntó los ahorros que tenía para adquirir un pequeño barco de vapor y fundar la Compañía de Vapores Laura en 1886.

Y ya sabes cómo son estos negocios. Si tu padre tiene un barco, pues empiezas a trabajar en su barco, que es lo que le pasó al hijo de Peter, Arnold Peter Moller. De esta manera, sentaron las bases para la creación de una pequeña empresa familiar.

Peter Maersk Moller, fundador de Maersk.

Nos encontramos en medio de la segunda revolución industrial, en un pequeño pueblo llamado Svendborg en la isla danesa de Fionia. Arnold, se había convertido en capitán mercante de la Compañía de Vapores Svendborg (que acababa de iniciarse en esto del transporte marítimo). Deseoso de expandir la flota más allá de los 3 modestos buques que tenían, Arnold Peter Moller se encontró con la resistencia de sus jefes, así que se lo montó por su cuenta. Habló con su padre y el 16 de abril de 1904 fundaron Maersk.

Arnold se puso al mando, demostrando más visión comercial que su padre. Amplió su flota con buques petroleros y de línea, porque el comercio marítimo estaba viviendo una época dorada gracias a la Primera Guerra Mundial. La contienda ayudó a que la compañía de los Moller-Maersk se convirtiera en la naviera líder de Dinamarca. 

Arnold Maersk, hijo de Peter, era el capitán de la Compañía de Vapores Svendborg.

Pese a que le generaba muchas dudas morales, Arnold amasó muchísimo dinero gracias a la especulación. Como resultado de tanta riqueza, diversificó el negocio en varias áreas: la intermediación, la construcción naval, entre otras inversiones industriales. Aunque lo más fructífero fue el astillero de acero de Odense, que durante casi un siglo diseñó y construyó los buques más innovadores de la industria. 

Una de las cosas que tenía claro Arnold era que los beneficios de Maersk se debían invertir principalmente en mejorar la compañía y, sobre todo, en mejorar la sociedad. Lo de repartir dividendos entre los accionistas era algo secundario. Esta promesa de marca tan grandilocuente era tan importante que la dejaron reflejada en el acta fundacional de la multinacional.

Arnold diversificó el negocio, pero el proyecto más importante fue el astillero de acero de Odense.

Pasaron las décadas y llegó la Segunda Guerra Mundial. Cuando los nazis ocuparon Dinamarca en 1940, la flota de Maersk estaba compuesta por 46 barcos, 36 de los cuales estaban fuera de las aguas danesas. Por lo que fueron capturados por las fuerzas aliadas. Casi la mitad de los barcos de Maersk fueron destruidos durante la guerra, y 150 marineros perdieron la vida. Para que te hagas una idea, al final del conflicto, la flota se redujo a solo 21 barcos (de 46 a 21), de los cuales sólo 7 estaban bajo control danés. ¿Cómo te quedas? 

Pero debido a la rápida reconstrucción y la adquisición de buques más grandes, la flota de Maersk volvió a los niveles de tonelaje previos a la guerra en sólo tres años.

Cuando los nazis ocuparon Dinamarca en 1940, la flota de Maersk estaba compuesta por 46 barcos reducidos a 21 al final del conflicto.

Pues en los años siguientes, Maersk estableció nuevas rutas comerciales hacia el sudeste asiático, siguieron, primero a China, llegando al Golfo Pérsico. Es más, al llegar al Golfo Pérsico se inflaron a transportar petróleo crudo, cubriendo los mercados más pequeños del comercio mundial.

El logo es un heptagrama, símbolo de la perfección divina y se concibe como un símbolo de protección.

Maersk todavía era un jugador relativamente pequeño en el escenario global. Todo cambió y fue todavía mejor, con la aparición de los contenedores. Gracias a ellos el comercio mundial se globalizó y Maersk desarrolló soluciones navieras para fomentar y agilizar la compraventa.

Tengo que hablarte de la icónica estrella del logo de Maersk se remonta a 1886, cuando Peter Maersk Moller (el padre de esta saga) la eligió como emblema para la chimenea de su primer barco de vapor. Era de una chimenea pintada de azul sobre la que estaba una estrella blanca de siete puntas. El heptagrama es el símbolo de la perfección divina y por lo tanto muchas tradiciones y religiones lo conciben como un símbolo de protección, algo que nunca está de más cuando te estás jugando la vida en alta mar.

Branding rules!

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