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Podcast / JPOD18 y Schweppes, el origen de la tónica

Todo comenzó en 1783 en Ginebra, no podía ser en otro sitio. Un relojero alemán al que no le gustaba su oficio, Johann Jacob Schweppe inventa en sus ratos libres el primer agua carbonatada, la que sería la primera soda. Hablamos de Schweppes.

En un principio se comercializó como producto medicinal para tratar indisposiciones digestivas y tuvo cierto éxito. Esto le animó a dejar los relojes y en 1790 viajó a Londres para montar la primera fábrica junto con unos socios británicos. Cuenta la leyenda que no empezaron con muy buen píe y que fue el padre de Charles Darwin, el físico Erasmus Darwin, quien comenzó a tomar la bebida y se convirtió en un ferviente prescriptor.

Como vemos el posicionamiento original de la marca se apoyaba en las propiedades medicinales del producto, de hecho contenía pequeñas cantidades de agua procedente del manantial de Seltz. Realmente era esto lo que buscaba el bueno de Jacob, imitar de manera artificial las efervescentes aguas naturales, conocidas desde la antigüedad y a las que se les atribuían cualidades casi milagrosas.

Johann Jacob Schweppe, el inventor del agua carbonatada
Johann Jacob Schweppe, el inventor del agua carbonatada

Por desgracia, Jacob no llegó a disfrutar este reconocimiento, murió en 1821, pero sus sucesores continuaron su espíritu innovador. En 1835 lanzaron el primer refresco carbonatado de limón del mundo y habría que esperar casi 100 años más para que llegara el de naranja.

La gran aceptación de los productos entre la nobleza británica hizo que se pusiera muy de moda y el propio rey Guillermo IV le otorgó en 1836 el Royal Warrant of appointment, un gesto que, como supondréis, supuso un tremendo empujón para la marca. El escudo de armas real se grabó en las botellas de esa época. Schweppes se convirtió en proveedora oficial de la casa británica, incluyendo a los duques de Kent y a la princesa Victoria.

Una de las primeras flotas logísticas de Schweppes, 1850
Una de las primeras flotas logísticas de Schweppes (1850)

Muchos os habréis dado cuenta que en las botellas de Schweppes aparece una fuente grabada en el cristal. ¿Sabéis de dónde viene? os va a encantar.

En 1851 tuvo lugar la Gran Exposición Universal de Londres, en el Hyde Park. Resulta que la pieza central de esta exposición, colocada a la entrada, era una enorme fuente de cristal de casi 9 metros de altura y 4 toneladas. Efectivamente, amigos, se trataba del stand de Schweppes y estaba inspirado en la fuente de la eterna juventud. La Soda water de Schweppes fue la bebida oficial de la exposición y vendieron más de 1 millón de botellas. Desde entonces la fuente es el símbolo de la Compañía.

Fuente de Schweppes en la exposición universal de 1851. Palacio de Cristal de Hyde Park en Londres
Fuente de Schweppes en la exposición universal de 1851. Palacio de Cristal de Hyde Park en Londres

Por fin llegamos al buque insignia de la marca, la tónica, el producto estrella que les catapultó a la fama. Era el año 1870, en plena colonización de la India y los soldados británicos, cansados y malnutridos, sufrían numerosas bajas por enfermedades como la malaria. Ese fue el punto de partida que les llevó, de nuevo, a crear una bebida con orientación medicinal. El nombre viene del latín, «tonicus», que significaba tenso. Derivó en tónico, que es algo que entona, vigoriza y por asociación a sus propiedades medicinales se le empezó llamando agua tónica.

Soldados británicos tomando su ración diaria de quinina (1916)
Soldados británicos tomando su ración diaria de quinina (1916)

Las propiedades curativas de la quinina se conocen desde hace muchos siglos y los primeros en emplearla fueron chamanes y curanderos de Perú, Ecuador y Bolivia.

Los indígenas del pueblo quechua llamaban quina-quina al Quino, –el árbol cuya corteza contiene varios alcaloides, el principal de los cuales es la quinina–. Es sabido que esta tribu doblaba el nombre de las plantas que tenían propiedades curativas eficaces.

Tras el aislamiento del alcaloide por Caventou y Pelletier, en 1820, su comercio se transformó en un lucrativo negocio para la corona de España, ya que en aquella época el consumo habitual de quinina era la única garantía de no contraer malaria y uno de los remedios más efectivos para la curación de enfermedades que cursaban con fiebre.

La historia de la quinina dio un giro cuando en 1865, Charles Ledger, identificó una variedad de quino con mayor porcentaje de quinina. Ledger, vendió las semillas a Holanda, y años después, en 1930, el 90% de la quinina mundial era obtenida por los holandeses. Ledgers, como algunos sabréis, es hoy en día una marca premium de tónica.

Quino, árbol del que se extrae la quinina
Quino, árbol del que se extrae la quinina

Pero volvamos a Schweppes. Tenían la soda, sólo había que añadir la quinina, un poco de limón y voilà, en el año 1870 ¡inventaron la tónica! Pero había un problema, la quinina es muy amarga, de hecho es la sustancia más amarga que conocemos –nuestra lengua es capaz de percibir una molécula de quinina entre 36 millones– y ese sabor amargo hizo que los soldados británicos rebajaran el sabor añadiéndole ginebra y zumo de limón o lima. Ese proto-gintonic llegó al reino Unido con la vuelta de los soldados y el éxito fue tal que se convirtió en bebida nacional.

Ese mismo año también empezaron a comercializar el Ginger Ale, una soda de jengibre que se utiliza sobre todo en la elaboración de cocktails, os recomendamos que lo probéis con vodka o whisky, está muy rico.

Las primeras botellas de Schweppes tenían una forma muy peculiar, eran de base circular, las llamadas botellas torpedo o botellas huevo. Esta forma que hoy nos resulta tan poco lógica se debía a que las botellas siempre tenían que estar en posición horizontal hasta que se abrieran para su consumo. Al almacenarse tumbadas el corcho siempre estaba húmedo e impedía la pérdida de gas. En un principio se fabricaron con cerámica pero pronto pasaron a producirse en cristal.

Una de las primeras botellas de Schweppes (1795-1831). Modelo de botella empleado en la exposición universal de Londres (1851)
Una de las primeras botellas de Schweppes (1795-1831). Modelo de botella empleado en la exposición universal de Londres (1851)

Con el cambio de siglo, Schweppes empieza a construir su imagen de marca apoyándose en la calidad de sus productos y consigue numerosos premios. En las siguientes décadas se produce la expansión internacional, continúan reforzando los valores de marca e introducen la sensualidad en sus carteles publicitarios con el uso de las primeras pin-ups.

Uno de los primeros anuncios de Schweppes, del artista William H. H. Trood (1848-1899)
Uno de los primeros anuncios de Schweppes, del artista William H. H. Trood (1848-1899)
Carteles de principios del siglo XX basados en la idea de la eterna juventud
Carteles de principios del siglo XX basados en la idea de la eterna juventud
Pioneros en la publicidad con el uso del erotismo como driver de compra
Pioneros en la publicidad con el uso del erotismo como driver de compra

En 1930 introducen nuevos refrescos de sabores frutales, naranja y pomelo. Como para otra muchas compañías la II Guerra Mundial supuso un desastre para Schweppes aunque siguieron haciendo publicidad a la espera de tiempos mejores. En los 50 volvieron con más fuerza con grandes campañas por todo el mundo como la de Schweppshire que se mantuvo durante 15 años y en la que participaron numerosos artistas gráficos como Siné, Stephen Potter, George Him, y Leupin entre otros.

Algunos carteles de la campaña Schweppshire
Algunos carteles de la campaña Schweppshire

En 1969 Schweppes se vinculó a la ciudad de Madrid gracias al cartel luminoso que se instaló en el edificio Carrión de Gran Vía (el de la peli “El día de la Bestia”). Hubo cierta polémica porque el alcalde de entonces, Carlos Arias Navarro, se negaba a que instalasen el luminoso alegando que era feo, el caso es que finalmente y mediante resolución judicial se terminó instalando. Desde entonces ha estado ahí y fue declarado bien de interés cultural en 1977.

Luminoso de Schweppes en Callao que sustituyó al de camel en 1977
Luminoso de Schweppes en Callao que sustituyó al de Camel en 1977

Otras campañas de gran éxito de los años 90 fueron Schhh…! o la del leopardo parlanchín, que seguro todos recordaréis.

Algunas de las campañas de más éxito de Schweppes que seguro recordaréis
Algunas de las campañas de más éxito de Schweppes que seguro recordaréis

A partir de la tónica, y sobre todo del gintonic, Schweppes no ha parado de crecer. Siempre han cuidado mucho la imagen de marca con un posicionamiento basado en calidad, elegancia inglesa y sofisticación. Queremos cerrar con un dato que refleja la penetración de la marca, 7 de cada 10 tónicas que se beben en todo el mundo son Schweppes. Ahí queda eso.

Branding rules!

Créditos

  • Intro: «Feel Good Acoustic Ukulele», Akashic Records.
  • Cierre: «Enfantillages», Löhstana David.

Fuentes

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