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Podcast / DXRacer y el origen de las sillas para gaming

¡Hola brander! ¿Sabes qué tienen en común la Nasa y Atari, con las sillas de piscina? Pues repantíngate en tu asiento porque te voy a contar la Historia de la marca DXRacer y el origen de las sillas para gaming.

Hoy emprendo un viaje fascinante, que me lleva de rebote a los albores de los eSports y cómo surgieron los primeros torneos de videojuegos en los años 80. 

Atari y su legendario «Space Invaders» fueron los pioneros, lanzando el primer torneo nacional que congregó a más de diez mil jugadores en Nueva York. Imagínate la escena: miles de jóvenes compitiendo en un juego que hoy consideraríamos bastante básico, pero que en ese momento era la vanguardia tecnológica. 

Atari lanzó el icónico «Space Invaders» en 1978, fijando un precedente en el mundo gaming.

Los primeros jugadores de videojuegos profesionales tenían que conformarse con sillas de escritorio comunes, nada ergonómicas, pasando horas en condiciones lejos de ser ideales. 

Pero aquí es donde la historia da un giro relevante: a medida que los torneos de «Space Invaders» perdían popularidad, algo nuevo comenzaba a gestarse. Los primeros atisbos de lo que sería una revolución en la comodidad y salud de los gamers empezaron a aparecer.

Los primeros gamers jugaban en sillas de oficina durante horas en los torneos.

Me voy a Corea del Sur manteniendo viva la llama de los eSports, gracias en gran parte a los cybers café y al fenómeno de «Starcraft«.

Este juego también atrajo la atención y la inversión de gigantes como Samsung y SK Telecom, quienes facilitaron la retransmisión de torneos en TV. Fue un momento crucial que demostró el potencial de los eSports, no solo como pasatiempo, sino como una industria en sí misma.

Los eSports se mantuvieron en alza gracias a los cyber cafés y el fenómeno de Starcraft.

Corría el año 2005 y el videojuego que lo estaba petando era el Call of Duty. Y con él llegó la moda de usar sillas de plástico blanco en los torneos (como las de los bares o las piscinas).

Este hecho duró poco, porque unos científicos hicieron una encuesta a jugadores de todo el mundo y pusieron el grito en el cielo al constatar que los gamers se pasaban de media 10 horas sentados de “aquella manera”. La ergonomía se convirtió en la palabra de moda y los dolores empezaron a ser vistos no solo como molestias, sino como serios riesgos para la salud.

Los campeonatos de Call of Duty fueron un antes y un después respecto al uso de sillas ergonómicas para jugar.

Seguro que recuerdas que el 11 de septiembre de 2001 el mundo se quedó catacrocker al ver cómo dos aviones impactaron contra las torres gemelas de Nueva York; Bin Laden se convirtió en el enemigo público número uno; mientras que Sonia y Selena nos hacían bailar toda la noche. El golpe que recibió EEUU con aquel acto terrorista, retransmitido en directo en todo el mundo, lo estuvo pagando durante toda una década. Es más, una de sus consecuencias fue que el mercado de valores paralizó a la industria del automóvil y perdió el 33% de sus puestos de trabajo. 

¿A qué viene este rollo? Ese mismo año, justo antes de que todo esto sucediera, en Detroit, nacía una empresa de fabricación de sillas para coches de lujo. El concepto diferencial de DXRacer estaba inspirado en una tecnología desarrollada por la NASA durante las misiones en la estación espacial Skylab. Allí descubrieron que los astronautas tendían a descansar en posturas corporales neutras. Y esta observación llevó a los científicos a concluir que tales posiciones minimizan la presión ejercida sobre la columna vertebral y las lumbares.

Lo que hace a DXRacer tan especial es su tecnología inspirada en la misión Skylab de la NASA.

DXRacer introdujo en los coches de lujo tres principios ergonómicos desconocidos hasta la fecha: reclinación con soporte lumbar, reposabrazos ajustable y movimiento sentado. De hecho estos principios permitieron que la empresa aguantara la situación económico-financiera de la década de los 2000. Pero en 2005, el precio del petróleo se disparó y las ventas de los coches americanos cayeron.

En estos momentos es cuando aparecen los empresarios que hacen de la debilidad virtud para tomar decisiones que apuntalen el futuro de una compañía… o la manden a freir puñetas. Y es lo que le pasó a Tim Wu, fundador de DXRacer. Su inspiración y curiosidad le llevaron a detectar la necesidad imperante en la industria del videojuego.

Tim decidió poner unas ruedas a una de sus sillas y virar el negocio de la industria de la automoción a la incipiente industria de los eSports. El resultado fue una silla con un respaldo para apoyar los hombros; unos cojines para el cuello y la zona lumbar que mantenían la columna recta; unas ruedas fijadas a una base con altura ajustable; unos reposabrazos ajustables; un acolchado que imitaba al cuero; y un respaldo reclinable.

En el año 2006, DXRacer creó una categoría nueva de producto que asentó las bases del diseño de todas las sillas gaming que se han creado desde ese año hasta la actualidad. ¡Flipa! 

Las prestaciones de las sillas DXRacer se han convertido en un referente en el sector gaming.

Antes de acabar tengo que decirte que sí, que han aparecido muchos imitadores. Marcas como AKRacing surgieron fusilando directamente sus diseños. También empresas como Intimate WM Heart se fundaron con la meta de ofrecer sillas asequibles para el gran público. Sin embargo, contra todo pronóstico, esta estrategia resultó ser un fracaso. 

La alta calidad de las sillas DXRacer, combinada con precios elevados, las había posicionado como “las sillas de los más jugones”.

Desde los humildes comienzos de los torneos de «Space Invaders» hasta el nacimiento de las sillas gaming ergonómicas, la evolución del confort para los jugadores ha inspirado en varios inventos importantes del siglo XX. 

Branding rules!

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